María de las Mercedes Guidobono de Martínez

Un espacio para los amantes de la Psicología Social; el Counseling; la Filosofía y el Arte en todas sus manifestaciones.


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Unamos nuestra fragmentación interna...


Nosotros

SEMINARIOS Y TALLERES - 2010 -

Cursos Abiertos a público en general

Modalidad: individual o grupal , una vez por semana, una hora y media.

- Autoconocimiento y Autoayuda:

La búsqueda del ser interior que habita en nosotros con las potencialidades a descubrir y aprovechar.

-El amor y sus distintas manifestaciones:

Una mirada histórica del concepto de amor y las diferentes formas de amor en otras épocas y en la actual.

-Taller Cuenta Cuentos:

Para divertirnos como cuando éramos niños y poner en marcha un proceseo creativo que nos llevará a encarar toda nuestra vida desde un lugar más dinámico y creativo.

-Psicología Social

Un recorrido por la vida y obra del fundador de la psicología social en Argentina el Dr. Enrique Pichón Riviére. La Psicología Social como ciencia y las implicancias de su paradigma en la sociedad argentina.

-Armado de Talleres y Dinámicas Grupales -

Destinado a docentes, catequistas y público en general que trabaje o desee trabajar con grupos

-Coordinación de Grupos-

Brinda las herramientas básicas para saber coordinar un grupo e interpretarlo según la técnica pichoniana de los vectores del cono invertido. Ideal para docentes, catequistas, animadores y público en general que trabaje o desee trabajar con grupos.

-Asesoramiento Psicosocial a Grupos e Instituciones

-Grupos de Autoayuda

Cursos presenciales y on line

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María

María tiene 33 años, es argentina, está casada con Carlos que es paraguayo (estudiante avanzado de profesorado de Filosofía y estudiante de Derecho). Ambos tienen una gata que se llama MitreMau.

María es Técnica en Psicología Social y Comunicación ( Título Intermedio Oficial) y Operadora en Psicología Social (Título Final) que es una Carrera Terciaria Oficial (A-1327 - R.S.E. 606/02) Plan de 4 años de duración (2000-2004).
Se interesó por la temática de las adicciones recibiéndose de Asistente Preventivo Terapéutico en Adicciones, en el año 2001 (A- 1027 Instituto Superior de Carreras Auxiliares de la Medicina ). Estudió religión tres años (1999-2001) hasta obtener el título de Catequista de Niños, Adolescentes y Adultos (Arzobispado de Buenos Aires). En el 2010 cursará su último año (prácticas) de Consultoria Psicológica- Counseling - con Orientación Humanística(A- 1375/ Carrera Terciaria Oficial R.S.E. 218/98) y ha cursado Profesorado de Filosofia dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires(materias de 2do y 3er año).

Realizó cursos entre los que se pueden destacar: Mediación (2006), Técnicas de Coordinación de Grupos (2004), Terminología Médica y Estadísticas de Salud(1995) Extensión Universitaria UBA; también Cursos de Arte en el Museo de Arte Español Enrique Larreta (2006-2007); de Counseling: Amor y Transferencia en la práctica clínica(2009); de Voluntariado en Cáritas Bs. As.(1993); asistió a varias jornadas sobre la temática de las adicciones en SEDRONAR. Actualmente está realizando un curso anual de actualización para catequistas.

Se desempeñó como catequista y voluntaria de Cáritas durante varios años en diferentes parroquias, relacionándose también con la problemática vivenciada en diversos hogares de adolescentes; trabajó como asistente y coordinadora de grupos de adictos en la ONG Foro Sobre Política de Drogas; coordinó un grupo operativo de padres de adictos a cargo del Dr Ortiz Maldonado en la Fundación Rossi; fue invitada a FM DEVOTO para exponer el tema de las adicciones y su contexto psicosocial; publicó textos en la Revista Campo Grupal cuyo director es Román Mazilli. Se desarrolló como docente en cursos particulares relacionados con la psicología social y como coordinadora de diferentes talleres.

Sus hobbies son pintar y escribir: estando siempre en permanente proceso creativo y tratando de hallar otros sentidos, otras realidades. María es una persona en búsqueda.


Es la creadora de COSMOS EN EL CAOS, que es un blog dedicado a la psicología social, el arte, la filosofía y el counseling. Un espacio para todos los amantes de estas disciplinas.



COSMOS EN EL CAOS-UNAMOS NUESTRA FRAGMENTACIÓN INTERNA
María de las Mercedes Guidobono de Martínez
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Nuestro Casamiento

Nuestro Casamiento
Carlos y María

Isla Personal

Isla Personal
Óleo pintado en madera (María)

"Cambiar tapices" (María)

Dedicado a mi amado Carlos que me inspiró este ensayo.

Nunca me interesé por la tapicería. Hoy sé que es un arte, un arte que precisa de esfuerzo, creatividad, gusto, paciencia, trabajo de parte del tapicero.

Había un sillón grande, roto y viejo para tapizar a nuevo.

Me puse a pensar que ese sillón, podía, perfectamente representar a un sujeto, un sujeto en crisis. Una persona que tal vez se sentiría triste, cansado, agobiado, con el rostro y cuerpo desgastado de tanto vivir, de tanto padecer los avatares de la vida. Y tal como el sillón, que por viejo y roto, a lo mejor no era valorado, que por deteriorado ya a nadie le llamaba la atención, que ya era casi inútil, porque no atraía a la gente por lo que estaba llamado a ser; de la misma manera el sujeto en crisis, si no es valorado, escuchado, si se siente inútil porque no cumple la vocación para lo que fue creado, quizás necesite un "nuevo tapizado".

Para tapizar un sillón viejo, lo primero que hay que hacer es deshacerse de los tapices viejos, tales tapices viejos los pude comparar con las creencias enraizadas en el sujeto, esas creencias de antaño, que son negativas, que no le hacen bien, que están aferradas muy adentro y no tienen asidero en la realidad actual del sujeto.

Máscaras, fachadas de la persona que ya no sirven, pero que sirvieron alguna vez. Tales creencias que son obstáculo para crecer, para cambiar, para lograr los objetivos que alguna vez se propuso el sujeto, eran como la goma espuma clavada en la madera de la estructura del sillón.

En primera instancia era fácil ir sacándolos, pero luego yo notaba como el tapicero luchaba a diestra y siniestra, en el afán de desgarrar los pedazos de tela, de relleno, aferrados a la madera mediante pegamento y clavos, allí habían estado por años, se necesitaba paciencia ante todo, esfuerzo y creatividad para poder ver de dónde se desprendían mejor los retazos. Y la maniobra tenía que ser precisa, pues algún clavo salido, o alguna astilla podía causar una herida profunda en el cuerpo del tapicero y en la madera del sillón.

Pensé que las herramientas eran oportunas y por muy buenas que fueran, se necesitaba de la destreza del profesional para usarlas y ejecutar movimientos exactos: pues cualquier mala maniobra podía deteriorar la estructura del sillón, y si la estructura del sillón se dañaba, no había trabajo posible. Porque lo que mantiene fuerte al tapizado, por muy bueno y lindo que sea, es la estructura.

Supe que tan difícil como destapizar, era desarraigar esas ideas, esas máscaras, esos "yoes de ficción" que el sujeto en crisis portaba y que, en definitiva lo habían arrastrado, a lo que era hoy: una persona triste, negativa, aparentemente sin una función, una misión que cumplir.

Quien tenga que llegar a fondo para poder extraer del suejto todo aquello, debe ser idóneo en la tarea, pues trabajará al límite de la estructura psíquica del ser. Y tendrá que tener cuidado para no dañar esa estructura, porque es la mismidad, el sí mismo que tiene ese sujeto y que lo hace ser quien es: ese y no otro. Pero los "tapices externos" (el Yo actualizante) pueden eliminarse, sacarse, tirarse, para poder tapizar (construir) con unos mejores que sirvan para la realidad actual, que sean lindos y nuevos, para que la persona se renueve a sí misma y logre un cambio positivo. También, como con el sillón, las creencias nuevas deberán sujetarse a la estructura psíquica con fortaleza, con instrumentación y fundamentación que la sostenga, porque de lo contrario, el tapiz será frágil y se estropeará en poco tiempo.

Nunca pensé que podía llegar a una reflexión así, contemplando a un tapicero hacer su trabajo. Debo confesar que muchas veces creí que los sillones dañados había que tirarlos, que era demasiado esfuerzo para alguien poder refaccionarlos. Pero, ahora sé que vale la pena ese esfuerzo, ese trabajo; me sorprendió lo maravilloso que quedó el sillón con el nuevo tapizado; y entonces comprendí, que en ciertos momentos de la vida, donde aparece una crisis, podemos animarnos, con ayuda, si es necesario, a cambiar nuestros "tapices rotos y viejos" y así darnos otra oportunidad para vivir una vida lo más plena posible.

Carlos

Carlos
Esposo hermoso, te amo

Grieta humana (María)

Dedicado a mi profesor Antonio, que me enseñó a comprender esto.

Hay una crisis en la vida que se suscita cuando algo que a uno le pasa no encuentra palabras para expresarse, ni espejos en qué reflejarse.
Es uno que no entra en la trama de relaciones tan marcadamente establecidas, tan ordenanadamente predestinadas. Antes era un mundo compartido, ahora hay una escisión, un límite, un margen que me separa de los demás. Aparece un sin-sentido.
Yo soy sujeto sujetado a una sociedad, que me define como alguien y como espejo de otro, y si no soy espejo del otro, si donde el otro quiere verse en mí encuentra oscuridad, o si donde yo quiero verme en el otro encuentro vacío: qué problema tengo, porque allí es donde empiezo a dudar de quién soy, qué me pasa, y comienzo a buscarme en algún rostro, en algún cuadro colgado, en un espejo, aunque esté roto y me vea desfigurado.
Me duele el cuerpo y este dolor no tiene nombre, me duele esta idea y tampoco la puedo nominar, no encuentro palabras que alcancen para agotar lo que a mí me está pasando en este momento. Y si me preguntan no puedo responder. Pero, lo peor es que yo mismo no sé lo que me pasa, porque cuando todo estaba bien, porque cuando tenía nombre: yo era feliz.
Lo inefable: aquí tenemos un término que intenta tapar el agujero, el vacío de significante. Hay una palabra que quiere nombrar todo aquello que no puede nombrarse, y que sigue sin nombrarse, pero que muchos la usan para tranquilizarse.
Rescato el sin-sentido que se produce en los momentos de crisis, para tomar de él, aquello que de mí, dice, de lo más propio que tengo que no es compartido por el orden social, sino por mi desorden personal.
Lejos de batallar con la falta de sentido compartido, de querer someterme al status quo, me rebelo único y comprometido con mi ser.
Me acepto a mí mismo con lo que me pasa (es la aceptación incondicional de la que hablaba Carl Rogers), pero aplicada a mí mismo. Tal vez no me comprenda, tal vez no esté de acuerdo con que esto me pase aquí y en este momento que no lo tenía previsto, pero lo acepto y no lo condeno, no lo juzgo: lo escucho. Me escucho.
Si digo, creo que sólo digo, pero en realidad, soy dicho. Paradójicamente escucho lo que viene del lenguaje, no hay forma de escapar de él. Puede ser una trampa, mi propia trampa tendida, porque entre lo que digo y lo que a mi me pasa hay una grieta inmensa, un abismo.
Necesito reflexionar sobre mí, y sobre mi rostro que hoy no se refleja en ningún espejo. Puedo construir lo que quiera con el lenguaje, hasta mi propia destrucción. Lo que pasa es que si me acepto incondicionalmente, no tengo porqué mentirme y decir que esta angustia que siento se parece a algo, o se llama de tal manera. Simplemente, es.
Dejo ser lo que me pasa, sin desesperarme y querer encontrarle un nombre. Acepto el agujero de significante. Aprendo a vivir con mi vacío que es una incógnita.

Cuando no es dulce la espera (María)

Dedicado a todas las parejas que desean ser padres y luchan mes a mes por lograrlo.


Te diré, niño mío, que si
tronchada y rota, soy para tí
¡Cómo duele esta cintura
donde tendrás primera cuna!
¿Cuándo niño, vas a venir?

(Federico García Lorca: fragmento de Yerma)

Cuando un embarazo no se da naturalmente, la pareja empieza a hacerse preguntas, a cuestionarse sobre lo que puede estar pasando. De todas formas, espera un tiempo, porque entre las cosas que están instaladas en la sociedad argentina, es que puede ser "psicológico". Que se trata de "no pensar tanto" en que se desea tener un hijo, y de esa manera aparece el embarazo. Aunque muchas veces, esto puede ser así, hay otras, que no lo es, y demorarse en una primer consulta puede ser muy grave.
Llega la primer consulta con un ginecólogo, y éste, si hay inconvenientes, deriva a un especialista en fertilidad.
Comienza un largo recorrido: estudios hormonales, ecografías transvaginales, espermogramas, histerosalpingografías, histeroscopías, etc. Todo esto representa tiempo, modificaciones horarias de la vida cotidiana habitual, trámites en la obra social (si se tuviera), dinero, y sobre todo, desconcierto y esperanza.
Es cierto, hoy en día hay muchos avances, y muchos tratamientos para que una pareja pueda tener su bebé: pero son carísismos.
Se expermienta cansancio, y también dolor, físico: la mayoría de los estudios son en su mayoría invasivos y dolorosos, se le pide a la mujer que "se relaje", como si la mujer llegara al centro de diagnóstico "entusiasmada" por lo que va a suceder. (Estas personas ignoran todo lo que emocionalmente se juega en un estudio de fertilidad? Se creen que uno llega hasta ahí porque no tiene ningún problema?).
Los procedimientos son avanzados, por la técnica, pero retrógados por la forma en que son ejecutados: en el silencio río de un centro médico, con gente extraña, sin la posibilidad de compartirlo en pareja, sin la menor contención psicológica. Pero se le exige a la paciente: relax y cooperación.
Pueden existir operaciones. Una o varias. Se pueden descubrir patologías desconocidas hasta el momento, severas o no tan severas. Como sea el caso, la pareja se zambulle en una cantidad de bibliografía para tratar de mitigar la incertidumbre que corroe y no puede saciar el especialista. Esto ayuda y también deprime. Aparece otro mundo, un universo desconocido y temido.
Mientras afuera, la vida sigue igual para los familiares y amigos.
La mujer experimenta una sentimiento de baja autoestima, de "no servir" (como en Yerma de García Lorca) , de sensibilidad extrema, la angustia de no poder concebir naturalmente un hijo, la lleva a pensarse de otra manera , y el cuestionamiento familiar, la presión social: "¿Cuándo llega el bebé?" Aumentan la sensación de impotencia.
El hombre se siente "menos" hombre u hombre "normal", dependiendo del resultado de un espermograma. Acompaña a la mujer (si el problema lo tuviera esta) aunque la mayoría de las veces se le pide a este que aguarde en la sala de espera, como si no tuviera derecho a ir más allá. Todavía la medicina tradicional no comprende, que en cuestiones de fertilidad/infertilidad, las cosas son de a dos, aunque sea uno el cuerpo que deba someterse al estudio.
Se produce una alteración en las relaciones sociales, los otros preguntan y no se les puede explicar a todos que algo no anda bien, es desgastante dar explicaciones, porque uno ni siquiera las tiene, o si las tiene es dificil de ponerlas en palabras, porque son temas muy íntimos y además dolorosos: pero es agobiante también para la pareja hacer como si nada pasara.
Mientras afuera alguna pareja amiga y/0 algún fliar anuncia su embarazo.
Empiezan las comparaciones, los sentimientos encontrados: estamos felices por ustedes, pero: ¿cómo compartir nuestra angustiante histerosalpingogafría con su feliz ecografía del bebé? Culpa, alegría, tristeza, distancia. Los otros opinan que "ya va a llegar el embarazo" (como si fuera algo que uno pudiera sentarse a esperar).
Ignoran y/o niegan aquello por lo que uno está pasando.
¿Cómo explicarle al resto de la gente que uno está cansado, dolorido, triste? Si hace poco estábamos felices pensando que íbamos a tener nuestro bebé, y no nos imaginábamos todo esto. Eso no significa que uno no tenga fe, pero somos humanos y nos cambió la vida. Lo que sea en un futuro no importa: porque la realidad es este presente que estamos sufriendo. Para otros un embarazo es algo natural, para nosotros durante todo este proceso, se ha llegado a convertir en algo milagroso.
Las parejas con problemas para concebir, deber ser fuertes, apoyarse mutuamente, tolerarse los cambios de ánimos que se experimentan muchas veces a lo largo del mismo día. Deben ir siempre contra la corriente de los mandatos y de lo que es visto como natural en una sociedad.

"Deben".

Pero yo les digo: son muy valientes, gracias por amar así la vida, no se resignen, busquen especialistas, investiguen, no acepten que cualquiera les diga "no". No quieran estar bien todo el tiempo, ni preocuparse por lo que opinen los demás, porque sobre su situación sólo saben ustedes lo que están pasando: ámense mucho. Busquen un equilibrio, lo tienen.
Exijan ante todo respeto, porque merecen ser respetados en su deseo de ser padres.

El valor del Conocimiento (María)

Del hombre primitivo al pragmático

"El hombre es un animal metafísico (Aristóteles) que se pregunta y se responde, un ser en búsqueda"1

Desde siempre el hombre ha estado en búsqueda del conocimiento, ya en las sociedades primitivas, los integrantes de determinados clanes y/o tribus se reunían en torno a una historia común, era la necesidad de tener un origen que tuviese explicación (aunque esta fuese irracional, sobrenatural) y que diera sentido a sus vidas. Agruparse y tomar conocimiento de sus mitos y leyendas, para dar justificación a sus actos, a su religiosidad, a los problemas centrales que era preciso plantear y resolver a través de héroes o castigos, era lo que fundaba su cultura.

Hablamos de hace muchísimos años, en el 30.000 a. C. Todavía no había organización social, no estaba el Estado y la diferenciación entre vida pública y privada, que pudiera hacer del hombre un individuo, indiviso, único, diferenciado del resto.

Al no existir la escritura, lo valorado era la transmisión oral: ésta tenía autoridad respecto de todos los integrantes de una determinada cultura, y esta "voz viva" de un pueblo estaba en estrecha relación con su sistema de valores, con sus significaciones, que no eran solamente cuestiones prácticas, ni situaciones de conveniencia, sino que ellas hablaban por sí solas de acciones encarnadas.

El hombre primitivo a través del mito buscaba dar respuesta a sus interrogantes, le gustaba contemplar las cosas, para observarlas, para conocer de ellas y apreciar su belleza, la mirada era ingenua, correspondía a su contexto cultural, y más allá de que obviamente se valieran de sus actividad transformadora para crear herramientas que permitieran los medios de subsistencia, esta mirada sobre las coss no tenía el carácter fuertemente utilitario que tiene por estos días.

Los hombres descansaban en las explicaciones que les daba el mito que fundaba y daba cuenta de un origen común a los integrantes de una cultura determinada; y de diferentes creencias (que hoy en día se mantienen) entre las que podemos destacar: el panteísmo que es la fusión de Dios con la naturaleza: "Dios está en todos lados"; el politeísmo: es la creencia en muchos dioses (refiere la negación de la unidad de Dios); el dualismo: un Dios que es el principio del Bien y un Dios que es el principio del Mal; la magia: la creencia de que el hombre tiene en us manos el poder de la divinidad para manipularla en obtención de valores; el tabú: sería lo contrario a la magia, es el miedo a la proximidad con lo sagrado. A través de todas estas formas es que el hombre busca saber y dar respuesta a sus interrogantes cotidianos y existenciales.

Pero la tendencia actualizante (en términos rogerianos) es, quizás, lo que lleva a este hombre primitivo a preguntarse cosas más allá del mito, y de las religiones sobrenaturales, de las que recibía respuestas. Esa necesidad de enriquecer su vida lo lleva a no conformarse con lo sabido y aceptado, a criticar lo naturalizado: es el paso del mito al logos.

¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? Estas son las preguntas que se hace el hombre y ya no le conforman las respuestas obtenidas hasta entonces. "Hablar del sentido, es hablar del valor, de la orientación, de la finalidad de una cosa cualquiera: en nuestro caso, la existencia."2 "Es que necesitamos saber de dónde venimos, para mejor saber hacia dónde vamos."3 ¿Alguien nos pensó o fuimos frutos del azar? ¿Estamos predestinados a algo? O existe el libre albedrío?

Como dijimos, durante siglos los relatos más aceptados sobre el origen del universo y del hombre fueron dictados por la fe, por el Mito, en estas creencias la humanidad ha encontrado respuestas a sus interrogantes, pero luego, comienza a imponerse un nuevo criterio: estudiar basándose en la razón y no sólo en las creencias aceptadas (aunque el mito siempre está presente de forma paralela).

El conocimiento adquiere valor para el hombre cuando comienza a darse cuenta que conocer da poder, en el sentido de conocerse, de saberse, de descubrir su sentido en la vida y en las cosas para modificarla. "Comenzar a preguntarse es también comenzar a estar minado."4 En este aspecto, el hombre pierde su mirada ingenua sobre todo lo que lo rodea, comenzando por él mismo. "Y los hombres, mientras creen que buscan la verdad por ella misma, buscan de hecho la vida en la verdad. ¿De dónde vengo yo y de dónde viene el mundo en que vivo y del cual vivo? ¿Adónde voy y adónde va todo lo que me rodea? ¿Qué significa todo esto?" Tales son las preguntas del hombre, así que se liberta de la embrutecedora necesidad de tener que sustentarse materialmente. Y si miramos bien veremos que debajo de esas preguntas no hay tanto el deseo de conocer el porqué, como el de conocer un para qué. No de la causa sino de la finalidad, sólo nos interesa el porqué en vista del para qué."5

En el afán del hombre por buscar una verdad, una verdad que sea suya y le pertenezca para hacer en su vida algo que valga la pena, que tenga sentido, porque como decía Camus: "Yo estoy dispuesto a perder la vida todas las veces que sea necesario, pero ver desvanecerse, ver que desaparece el sentido de la vida, eso es insoportable."6, ha encontrado en la corriente del pragmatismo, una solución utilitaria paa responderse y actuar en consecuencia. Ese hombre que miraba con sombro la inmensidad del universo y que se hacía preguntas y que encontraba respuestas sobrenaturales ha pasado por muchos estadíos hasta encontrar en el pragmatismo posibles respuestas. "El pragmatismo sería en primer lugar un método y en segundo una teoría genética de lo que se entiende por verdad."7

Con el pragamatismo el hombre descansa de esa "embrutecedora necesidad de tener que sustentarse materialmente" como nos mencionaba Unamuno, en el sentido de hacer de la verdad, no algo absoluto y único, de lo cual las personas puedan acceder inequívocamente, sino, que la verdad en términos instrumentalistas, hace que el acceso a ella sea individualista y sin tanto esfuerzo: la verdad se convierte en: la verdad para uno. La verdad deja de ser algo real, para convertirse, según los pragmáticos, en una construcción, en un proceso: el de ser conducido, orientado, en tanto nos es útil y en tanto nos sea beneficioso a futuro próximo.

¿El hombre deja de valorar el conocimiento? No, el hombre lo valora desde otro criterio, a través de un pensamiento calculador y tecnicista, sujeto a medios y a fines. El problema es que si yo encuentro una verdad para mí y actúo en consecuencia, si cualquier cosa puede ser válida y tengo aprobación por el hecho de que mi pensamiento es verdadero ya que el fin es exitoso; entonces: ¿Cuál es mi límite? Si vale todo, no vale nada. Desembocamos en una pérdida de valores. Entonces ¿Hablamos de una construcción del hombre o de una destrucción de éste?

Para los pragmáticos la verdad objetiva no existe, es puro dogma, y no tiene utilidad alguna, podrá ser "refinada", dice James, pero no sirve para nada. Entonces advertimos que este hombre actual, que busca conocerse, saberse, comprenderse no tendrá límites a la hora de hacerlo, y eso está relacionado con la religiosidad actual: "las religiones a la carta" en donde vale cualquier clase de mezcla: el taoismo con el ocultismo, el yoga, la macumba con la reencarnación, el cristianismo con la psicoterapia y la filosofía oriental, en una especie de cóctel que el hombre bebe en su sed de conocimiento y de autoconocimiento.

Y es que el hombre de nuestros días, tal como aquel hombre primitivo que citábamos al comienzo del texto, sigue contemplando el universo y se sigue mirando a sí mismo, sin dejar jamás de buscar un conocimiento que pueda dar cuenta de quién es, y que es todo esto. Más que nunca el hombre se sigue preguntando (aunque quizás de otra forma), como lo hiciera Heidegger: "¿Por qué es el ente y no la nada?." 8

Citas:

1 Gastaldi, Italo: El hombre, un misterio, Don Bosco,
Bs. As,1999, p.26
2 Ruiz de la Peña: El último sentido, Madrid, 1980, p.21
3 Unamuno: Del sentimiento trágico de la vida, Altaya,
Bs. As, 1997, p. 39
4 Camus: El mito de Sísifo, Altaya, Bs. As., 1997, p.16
5 Unamuno: o.c. pp. 47-48
6 Camus: o.c. p. 31
7 James: Pragmatismo, Sarpe, 1985, p. 73
8 Heidegger: Introducción a la metafísica, p.39

Arte

Arte es un vocablo de origen pre helénico artao que significa: aquello que debe ser juntado, unido, algo que une.
Entonces, está ligado al símbolo, está vinculado a vincular, a "ligar partes separadas". Pero ¿A qué tipo de partes nos referimos?

Al creador ----------- Y ------------ Obra
Con Sí Mismo ------ Unido a su.......Obra

El arte, por medio de su realización (aquel que hace realidad sus fantasías internas) es un testigo que da cuenta de las diferentes épocas de la vida del ser humano.
La obra de arte vela y devela al mismo tiempo lo siniestro que en ella habita. Hacia ese punto límite, lo siniestro, donde toda significación desaparece, hacia allí se dirige la sublimación.


Filosofía

Del griego phylosophia, amor al saber, derivado de amar y saber, donde la palabra sophia, en lugar de ser traducida como sabiduría, debe traducirse como "saber teórico" o, en palabras de Aristóteles, como "entendimiento y ciencia", de igual manera philos, el "amigo" o el "amante" de este saber intelectual puede entenderse a manera de Platón, como aquel aplicado a "aquel que desea o está avido de saber".

Herder, Diccionario de Filosofía

Amar el conocimiento (María)

Vale replantearse, en estos tiempos de certificaciones, licenciaturas, doctorados y tecnicaturas, la verdadera necesidad de saber, de tener ganas de saber algo solamente por saberlo (no por tener un certificado o un título, o quizás sí,pero digo, no es la condición sine quanon), por gozar ese conocimiento, por interesarse en la búsqueda amante del saber, y defenderlo dándole la validez de ese apasionamiento que nos conduce a la búsqueda constante de conocimiento, defendiéndola del pragmatismo que nos induce a darle a todo un sentido utilitario.

Puente (María)

Este pequeño mundo que soy en el universo,
este perdido fragmento que no puedo unir,
este triste sin-sentido que tiene mi verso,
esta humana pregunta sobre qué es existir,
este ser tan íntimo con el cual converso,
esta noche eterna que algo parece decir,
este tiempo que se va, devenir perverso,
esta mortalidad certera que siento gemir,
esta soledad que habitualmente ejerzo:
todo es un puente mío para sobrevivir.

miércoles 6 de febrero de 2008

Cosmos en el Caos

"La locura es la expresión de nuestra incapacidad para soportar y elaborar un cierto monto de sufrimiento"
Enrique Pichón Riviére



El grupo como significante (María)

Nosotros, como operadores en psicología social estamos acostumbrados a trabajar en grupo y con grupos. Este acostumbramiento puede ser un obstaculo a la hora de evaluar las instancias dentro de lo grupal. Porque un grupo que tiene entidad como tal, está también compuesto por sujetos que en lo individual están atravesados en su discurso por lo social. A veces cometemos el error de no observar eso.
El lenguaje es una estructura que nos preexiste, y a la vez nos trasciende, lo que quiere decir que cuando venimos a un grupo, en nuestra verticalidad traemos todo esto: como seres particulares hemos preexistido en el lenguaje antes de nacer, nuestros padres ya nos asignaron un lugar, nos dieron un nombre, y al morir trascendemos porque se nos puede traer al presente a traves del lenguaje, vamos a desplegar en el plano horizontal del grupo todo esto que se juega de manera inconciente en nuestra verticalidad: pues conocer la estructura del lenguaje-dirá Lacán- nos sirve para comprender la estructura del inconciente, ya que ambos tienen leyes semejantes.
El grupo también tiene ina instancia, como la letra (soporte material del lenguaje) insiste, quiere salir a la luz, necesita satisfacerse en el devenir grupal, porque un grupo es el conjunto de todas las mutuas representaciones internalizadas en cada miembro del grupo del otro, de ese otro que está en el grupo y con el cual entablo una relación simétrica, creyendo en principio que me relaciono con un integrante y dándome cuenta, después, que me relaciono con la representación que tengo de mi compañero, pero nunca con mi compañero. Por ese motivo se dará una especie de fantasmática grupal, que me hará tener diferentes representaciones de mis compañeros , son resonancias, ecos de otras representaciones semejantes que ya están en mí: procesos transferenciales que se jugarán en todo momento, imagénes desajustadas que, con el tiempo, se desajustarán y ajustarán más. Porque el grupo se destroza y se une , todo es transitorio en un grupo.
El grupo es como un significante: no significa nada, por lo tanto puede significar cualquier cosa. Lo que signifique se dará en el devenir grupal, cada cosa que suceda en un grupo será un significante que unido a otro irá dejando en suspenso su significación, sus puntos de capitón que, se articulan y dan significaciones.
El grupo dice y se dice: su discurso está penetrado por la trama social y está compuesto de muchas imágenes acústicas que no querrán decir nada, y a la vez querrán decir mucho. Tarea del operador psicosocial será desentrañar estas metonimias grupales, estos desplazamientos de significantes, esos estados temporarios de significación, sin querer darle un punto final, sin querer adjudicarle una significación acabada.
Un grupo también se dice a través de metáforas, de sustituciones de significantes, de muchas representaciones que se condensan en una sola representación, como en un sueño.
Tarea del operador será también estimular la creatividad del grupo, eso es lo mágico de ser sujetos del lenguajes: poder crear en el plano simbólico aquello que no existe, ser libres y capaces de imaginar otras realidades dentro del grupo.
Es nuestra responsabilidad como profesionales dentro del campo de lo grupal, tener en cuenta todos estos procesos en que un grupo se verá inmerso, porque somos sujetos gracias al lenguaje, entonces toda estructura grupal tendrá anclaje en la estructura del lenguaje.
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Bibliografia

Lacán, J.: "La instancia de la letra o la razón desde Freud" En Escritos 2. Siglo XXI
López, H.: "La instancia de la letra, letra a letra" Inédito

Lo maté a Suárez (María)

Maté a un hombre.
Se llamaba Suárez de apellido y era compañero mío de trabajo. Puede ser que haya sido un acto premeditado, pues este tipo era un hombre que siempre me había caído bien y yo creo que fue precisamente por eso. No sé cómo explicarlo, pero yo ya sabía de alguna manera que nosotros teníamos algo especial que no provenía del pasado y tampoco del presente, algo así como un presentimiento de un vínculo a posteriori.
Ay Dios mío, cómo puede uno intuir tan profundamente algo que marcará la vida en un antes y un después. Considero que lo mío fue un acto de justicia, aunque no pueda verse a priori.
Tal vez la oscuridad de mi corazón no me permitía a mí mismo reconocer mis verdaderas intenciones con Suárez. No puedo concebirlo y tampoco descartarlo. Yo sé que él era un hombre excepcional, muy buen compañero, gentil, nunca competidor sino cooperador, jamás faltó a la redacción en los 14 años que trabajó en el diario. Enfermo fue muchas veces, pero nunca se quejó. No tenía esposa ni hijos, vivía con su mamá, una señora de más de 90 años que yacía postrada por más de una década. Suárez nos hablaba mucho de ella, en especial a mí, desde que compartíamos el escritorio, cuando Scafiotti se jubiló y yo pasé de asistente a redactor. Y Suárez estaba muy contento ese día que empezamos a compartir el escritorio, él siempre me había dicho que yo tenía un gran futuro, que yo iba a "triunfar". Qué buen tipo Suárez.
Ustedes dirán que soy una mala persona, estoy seguro que piensan eso de mí. Lo sé porque siempre se da el extraño caso de que cuando alguien mata a alguien que era una "buena" persona es peor visto públiamente que si matara a una "mala" persona.
El acto moral de asesinar a alguien parece entonces tener que ver con las características de la persona asesinada y no con el hecho de matar. Lo mismo sucede si se mata a un niño, el asesino no tiene perdón, pero si se mata a un adulto no es tan castigado socialmente. Esto se debe a que el niño despierta siempre sentimientos de ternura, aunque en vida haya sido un niño "malo" y "caprichoso", y el adulto "bueno" y "obediente". Los niños en esta cultura son vistos demasiado idealizados para mi gusto. Todos conocerán esos dichos tan naturalizados ya sobre que "los niños no mienten", "los niños son puros", etc. Cuando mi experiencia personal me ha demostrado infinitas veces que los niños son los que más mienten y su capacidad de mentira y fabulación es sorprendente, y de "puros", qué pueden tener? He visto niños contaminados con la infelicidad y mediocridad de sus padres o de algún adulto cercano, pues se da en ellos que al no saber discernir todavía (por ser inmaduros) toman posturas de los más detestables en honor a quién les sirve de modelo. Por lo tanto sé positivamente que todas esas canalladas que se dicen habitualmente de los niños, no son más que eso: canalladas! Que la gente repite como loro sin jamás detenerse a indagar sobre lo que está diciendo. La mayoría de las personas habla por hablar, habla de manera vacía, no habita en sus palabras. Y otra cosa, es habitual que las personas crean que el niño tiene mayor esperanza de vida que un adulto, es decir consideran a la muerte de manera tal que, a menor edad más alejada la muerte, y a mayor edad, más cercana, cuando en realidad todos ya sabemos que la muerte es un hecho del que nadie escapa, y por consiguiente nadie puede demostrar que a tal niño que un X mató, no fuera a sucederle después una enfermedad mortal y penosa llevándoselo la muerte de manera también emprana, y encima sin poder responzabilizar a nadie. De manera tal que, quién podrá saber si la mayoría de las veces que han asesinado niños, los asesinos no le hicieron un favor a él y a sus padres, pudiendo éstos tener a alguien a quién culpar y así descargarse, cosa que de otra manera no hubiesen podido hacer. Es más, si no hubiera asesinos, y la gente muriera de manera natural, a diferentes edades, por causas extrañas o enfermedades, seguramente sus familiares y conocidos terminarían por culpar a Dios y no habría tantos creyentes en el mundo. O sea que, digámoslo abiertamente: que no haya tantos ateos en el mundo es gracias a la cantidad de asesinos que hay. Lejos de decirlo por mí ( que igual me competen las generales de esta ley) lo digo a modo de reflexión. Y yo estoy seguro que Suárez no defendería esta posición, pero pobre Suárez (que en paz descanse) él creía en quimeras.
Puede parecer que me estoy alejando o evadiendo del núcleo principal de este relato: que maté a un hombre de apellido Suárez, pero no, todas estas consideraciones que aparentan digresión, no son más que reflexiones mías sobre la moralidad y cómo está teñida de hipocrecía, pero yo no soy ningún hipócrita, y que en este asesinato de Suárez yo vengo a reivindicar los actos morales e inmorales, como actos puros en sí. Por eso quise expresarles mis pensamientos, para que ustedes también se animen a pensar diferente y asuman además, que cualquiera puede hacer cualquier cosa, y que nadie queda afuera de nada en este entramado social de mediocridad.
Yo lo maté a Suárez, sí. Y Suárez era muy diferente a Gómez. Gómez sí que es insoportable. Si yo contara lo que este tipo hace todos los días en la redacción, lo que cuenta de su vida: que engaña a su esposa, que no se ocupa jamás de sus hijos, que falta al trabajo, que se queda con las mejores entrevistas de la redacción. ¿Cuántas veces Suárez lo cubrió con el jefe a Gómez? ¿Cuántas veces intercedió por él con la mujer? ¿Cuántas veces calló Suárez las ideas de las notas que Gómez le robó? ¿Y a quién ascendieron cuando Scafiotti se jubiló? A Gómez! Que pasó a tener su propia oficina dentro de la redacción, con computadora y todo. Y Suárez, tuvo que hacerme lugar en su escritorio y dejarme usar su máquina Olivetti, que cuando se trababa yo me iba a tomar un café mientras esperaba que Suárez con toda la paciencia del mundo, la arreglara. Gómez era de lo peor.
Ustedes deben estar comparando ahora a Suárez y a Gómez, sacando conclusiones de la vida de uno y del otro, pensando qué desgraciado que soy yo que maté al más "bueno". Pero, fíjense, quién es peor en esta historia, y no estoy hablando ni de Suárez ni de Gómez, estoy hablando de ustedes y de mí. Porque yo lo maté a Suárez, sí! Y ustedes, escandalizados lectores, horrorizados ya por mi confesión, por lo que dije de los niños y de los asesinos de los niños, de los creyentes, etc., en este punto olvidan lo que pensaron recién. Confiesen! Acaso no se les cruzó por la cabeza la pregunta: ¿Por qué en lugar de matar a Suárez, no lo mató a Gómez? Sí!!! Pensaron eso!
Pensaron eso en cuanto les dije las caractarísticas de Suárez y luego las de Gómez. Entonces? ¿Quién es peor? Yo que lo maté a Suárez y que no me importó matar a un buen tipo, porque no discriminé entre personas "buenas" y personas "malas" , o ustedes que pensaron: ¿Por que no mató a Gómez? en vez de pensar: Ojalá no hubiera matada a nadie.



"El instante de la decisión es una locura" Soren Kierkegaard

"Helena"

"Helena"
Lápiz (20cm x 30cm) María

De Narcisismo

Vez pasada Tomás se reencontró con su ex socio Roberto, qué sorpresa, qué alegría, hace mil que no nos veiamos y etc-
El asunto es que Tomás triunfaba en su profesión, había podido por fin estudiar lo que le gustaba y dedicarse a eso. Contaba todo a Roberto, cuándo notó que éste en vez de alegrarse se le iba desdibujando el rostro. Dijo que se ponía contento de todo, que bueno, Tomás que esté yendo tan bien, decí que yo te sugería que estudiaras eso, decí que yo te dije tantas veces que nuestro negocio no era lo tuyo, decí que gracias a mi esfuerzo cuando tuve que cerrar el negocio e irme al extranjero, te dejé abierto los caminos, y bueno...si no fuera por mi, que hubiese sido de vos! y etc.
Sorpresa grande la de Tomás....qué estaba diciendo Roberto? Qué pelicula vio? qué porro se fumó? Nada que ver, Roberto jamás lo incentivó para que se dedicara a su vocación, jamás le dejó ni un minuto de tiempo para estudiar y por eso no habia podido hacerlo, menos le sugirió que hiciera lo que después hizo Tomás. Lo peor de todo es que cuando fracasó el negocio, Roberto huyó como rata por tirante al extranjero dejando en pampa y la via a Tomás. Pero, Tomás, buen pibe, supo que los negocios eran así, podían salir bien como mal. Y esa vez fue mal.
Ahora realmente Roberto se creia todo lo que estaba diciendo?
Tomás se indignó al principio, es feo ver que alguien se adjudica el logro de uno. Es menospreciar al otro, es mentir, es vivir una fantasía que no es la realidad...
Tomás se lo hizo saber, y Roberto envalentonado vaya a saber porqué estupidez humana, le discutió a muerte que todo se lo debia a él, a su gran sacrificio...un disparate total, pensó Tomás. Y también pensó en lo que decía Kant, en Orientarse en el pensamiento, concluyó que este tipo Roberto deliraba, que vivía tan ensimismado que no podía hacer el trabajo de pensar, de ampliar su mirada y reflexionar. Pero este tipo se defendia mucho, y eso también hablaba de que se sentía atacado...de que actuaba por reacción y no por acción.
Le dolió a Tomás la actitud de Roberto. Se lo hizo saber, pero Roberto seguía y seguía delirando sobre sus trabajos internos, sobre cómo su gran sabiduría lo había ayudado a él mismo y a los demás...y bueno, etonces Tomás se dijo a sí mismo: ok. seguí hablando nomás de tus procesos internos, sé feliz en tu delirio, que ya de narcisismos estoy un poquito cansado...

pd: dedicado a todos los "robertos" que se adjudican el logro de los demás (seguramente no tienen logros propios), que se creen grandes sabios, grandes pensantes, grandes hacedores de procesos internos, y no son más que narcisistas delirantes...ojalá la vida les enseñe algún día a descentrarse un poquito.

Pintura sobre tela- María

MitreMau

MitreMau
Óleo (20cm x 30cm) María

Pintura sobre tela- María
"No debes corromper el bien presente con el deseo de lo que careces, sino que debes considerar también que esto que ahora posees se hallaba entre el número de tus deseos" Epicuro

Planeta Norber

Planeta Norber
Óleo (20cm x 30cm) María

La Lírica del concepto de operatividad en Pichón (María)

Siempre que entro en crisis, pienso en Pichón y me ayuda. Aparece un pensamiento nuevo, distinto. Una alternativa, una salida. Una "otra posibilidad". Doy saltos cualitativos. Salgo del dilema, del estereotipo, del encierro, de la pasividad de estancarme en el barro de la desesperación.
Resolver el conflicto con el término de operatividad me sirve para no sentirme tan tirante, tan acotada entre debatirme entre mentira o verdad. Si pienso en qué es "verdad" enloquezco. Es una osadía pretender saberlo, una omnipotencia indigna del ser humano que soy.
La operatividad me permite unir fragmentos dispersos del problema, con el fin de ver cuáles de ellos me otorga algún sentido, alguna pauta, alguna pista de lo que puede estar pasando.
Entonces todo obstáculo se vuelve logro en términos de mostrarme otro panorama, otra manera de mirar las cosas. Le quito la carga negativa al obstáculo.
El obstáculo disfraza mis posibilidades para que no las vea. Lo despojo del disfraz y me encuentro a mí, me encuentro a mí misma creativamente. Esto que me pasó, me duele, me mutila, me enferma, me supera, me estanca. Me siento pisada, aplastada y devenida en un ser que no quería ser, peor que el no-ser.
Una crisis que me angustia, y una angustia que tal vez tenga que ver con aquello que nos decía Sartre: "La angustia somos nosotros mismos cuando lo que hacemos es dejar de ser lo que nos propusimos ser".
¿Porqué? ¿Por qué me permito que esta situación me desborde? ¿Funcional a qué es, sentirme asì? ¿Qué busco? ¿Qué espero? Aparee como el obstáculo del obstáculo: y ese es el peligro, pero no el obstáculo en sí.
El problema está en otro lado y la operatividad aparece como la manera que nos dejó Pichón paa encarar las situaciones conflictivas de una manera creativa y eficaz.
Muevo piezas y opero: hago incisiones, escisiones, lo más obvio de mi crisis lo pongo en evidencia y si eso dispara otras situaciones que estaban ocultas, ahí es donde sé que usé la operatividad, que algo de lo oculto se develó, que algo de lo pasivo se activó, que se produjo un desplazamiento por mínimo que sea, y entonces hubo algo nuevo: puede ser un salto: cuantitativo, cualitativo, no sé, ya lo veré, es otro paso más en esta poesía de la vida.

Inmortales

Inmortales
Óleo (20cm x 30cm) María

Ser en un grupo (María)

Ser en un grupo implica una construcción interna y externa que tiene que ver, antes que nada con los procesos de aprendizaje y sus matrices (particulares en cada caso) con los que todos nos formamos.
Esas matrices de aprendizaje o modelos, una vez en el grupo se encuentran con las de los otros: esos otros seres que como yo, tienen sus propias construcciones y destrucciones, que se poenen en juego en el terreno grupal.
Uno no es como es para siempre: porque sino estaría muerto. Uno es siendo, es un ser de continuo: que muta, que se transforma a cada instante, a cada paso. Y por eso nos cuesta abrirnos a esos otros seres, que permanentemente nos movilizan, nos suenan como ellos y nos resuenan como ecos de otros seres con los que ya estuvimos.
Uno es lo que es en un grupo, pero también es lo que no es. Y somos en potencia incluyendo a ese estado intermedio entre el ser y no ser.
El coordinador, los observadores, mis compañeros y yo: y además toda la fantasmática grupal de seres y no seres, de potencias mezcladas: por momentos todo parece un caos. Todo está desordenado, confundido, fundido, escindido, me pierdo en los otros y en mí: no los hallo, ni me hallo...
¿Qué es esto de ser en un grupo? El grupo me duele, me duelo en el grupo. Quiero, pero no puedo. Y a veces puedo, pero no quiero.
Es un proceso "ser" en un grupo: proceso que nunca se termina, que nunca está acabado, que se transita caminándose y caminándolo...pero también dejándome caminar por otros, que tal vez descubran caminos en mí, por mí desconocidos. Aa veces en un grupo hay que esperar, hay que tomarse el tiempo para similar ser/siendo. Y hay que poder mirar...el grupo que siendo se mira, que se mira siendo.
En el medio del caos, el ser en el grupo encuentra por momentos un cierto roden: tal vez generado por un señalamiento del coordinador o suscitado por un compañero que nunca decía nada, pero que al hablar dijo y se dijo: y entonces lo comprendimos y nos comprendimos en él: fue el momento en que al caos procedió el cosmos: la armonía.
Ser en un grupo en el caos y en el cosmos: en el desorden y en el orden. Y ser siendo con los otros que me hacen ser como soy; y que me deshacen: me despedazan y me fragmentan.
Ser siendo en un grupo es construirse y dstruirse a cada instante. Es una tarea continua en la que la transitoriedad de los hechos me da la serenidad necesaria para poder revertir lo que quiero.

"Aracné"

"Aracné"
Óleo (20cm x 30cm) María

"Evitar...ser?" (María)

Estamos acostumbrados a evitarnos. Transitamos la cultura del
"exteriorismo". En la vorágine de las actividades son pocos los que se detienen a pensarse. A preguntarse: "¿Quién soy?" Es una pregunta tan temida como deseada. Pero, necesaria. ¿O es que vamos a pasar por la vida evitándonos?
La pregunta "¿Quién soy?" a veces es confundida con "¿cómo me llamo?" o "¿qué cosas tengo?", "¿qué cosas me gustan?", "¿a qué me dedico?". Y aunque todo eso pueda servirnos para trazar un panorama acerca de quiénes somos, no llega al fondo de la cuestión: ser.
La pregunta: "¿Quién soy?" va más allá de lo que podemos definir como actos, aunque los actos, sin duda, pertenecen al ser. Pero, la pregunta remite a la esencia. A la sustancia que hay en mí, que hace que yo sea este que soy, y no otro.
Comenzar a indagarse es también comenzar a inquietarse, porque uno puede hallar respuestas desconcertantes, rastros de un ser que somos, que no sabíamos que éramos y que a lo mejor no queremos ser.
Este camino que es interior, es una recorrida hacia uno mismo, con uno mismo y por uno mismo. Es tan personal, tan íntimo: nada más y nada menos que la búsqueda de uno mismo con intenciones de encontrarse, aunque ese encuentro a veces puede llevarnos mucho tiempo, tarde una vida en descubrir la respuetsa, o se nos vaya la vida, incluso, en eso. Pero, ¿Acaso no vale la pena esa inversión de energía en uno mismo para saberse?
Invertimos tanto tiempo, dinero y energías en hacer tantas cosas en la vida, para los demás o para nosotros mismos, que no nos satisfacen o sí, y sin embargo, algo tan básico como conocerse se deja de lado, se evita. Se evita saber quién es uno. Se evita ser conciente de lo que se es. ¿Por qué? Me pregunto por qué tenemos tanto miedo de enterarnos quiénes somos. Nos ocultamos de nosotros mismos. ¿Qué esperamos, que nuestro ser se revele ante nosotros como por arte de magia, sin esfuerzo de nuestra parte? ¿O que permanezca oculto mientras dure nuestra existencia a fin de evitarnos cualquier clase de turbación? Algo así como "prevenirnos" de nosotros mismos.
El ego sum, el yo soy, nos pertenece. Nos pertenece el ser y la respuesta. Y la respuesta es directiva de lo que acontezca en nuestra vida, es decir: si nos definimos, si nos hallamos, si nos encontramos: vamos a habitar en el ser propio, y cada acto nuestro será pleno:porque lo llenaremos con lo que somos y nos llenaremos a nosotros mismos.
¿Quién soy? ¿Quién quiero ser? ¿Soy lo que creo que soy? ¿Quién se esconde dentro de mí, que siendo mío no lo conozco?
Son preguntas que podemos evitar responder, toda la vida si queremos y hacernos los distraídos con nosotros mismos; o empezar a indagarnos, en el abditum mentis, en la más profunda de nuestra interioridad, acerca de quiénes somos, y dejar que estalle nuestro ser en nosotros mismos.

Pintura sobre tela- María

Soledad

Soledad
Lápiz (20cm x 30cm) María

Salgamos del Sentido Común (María)

Vamos a olvidarnos de todo lo establecido. Porque todo está establecido desde que nacemos. Y a veces creemos que son naturales cosas que no lo son, pero como "siempre fueron así", como se heredaron de otras personas, de la sociedad misma: las aceptamos, y lo que es peor: muchas veces nos resignamos a ellas.
¿Qué podemos decir de cierto? Muy poco, casi nada. Sí podemos hablar de cosas válidas. Pero, son construcciones de otras personas o nuestras, producto de lo que se conoce como "Imaginario Social".
El imaginario social se crea a partir del sentido común. Quien escape del sentido común, quien lo supere, será seguramente excluido de la propia sociedad: el que transgrede es el que sale de la norma...el que sale de la norma es: anormal. Y el anormal siempre es el "descarriado", el "loco" (o el "artista"...según la clase social, claro). Pero, esta figura, aparece como negativa, crea malestar porque rompe el equilibrio, porque le genera un caos a ese cosmos constituido. De esta figura se nos hace creer que hay que desconfiar, y conciente o no, comenzamos a ejercer en él, el mecanismo de segregación.
Me pregunto qué pasaría si todos pudiéramos salir, por un momento, de lo establecido. Si nos animáramos a pensar que el martes no es martes, que esta hora que figura en nuestros relojes no es la hora, que este año no es este año, que ni los mapas son copias fieles de los territorios, que esta seguridad de esatr pisando la tierra, no es tal seguridad vista desde el Universo, sino un gran vacío. Pero, está todo convenido. No hay nada de inocente en las convenciones. Por supuesto, las necesitamos para poder organizar algo de la vida en sociedad, y para poder establecer un orden que rija nuestras vidas. Pero, no son verdades, no nos confundamos: no dejemos que nos hagan creer por verdades cosas que son simplemente construcciones válidas, establecidas, ordenadas en lo que llamamos sentido común.
Si repasamos la historia, encontraremos que quienes han podido salir de lo dado, quienes han podido, a grandes saltos cualitativos, erigir su fuerza instituyente, en muchos casos han sido ejecutados, quemados en la hoguera, encerrados en un manicomio, y tantas cosas más (porque ejemplos, nos sobran).
De todas formas no quisiera ir tan lejos, no e sintención mía dar ejemplos que aprezcan como difíciles o imposibles de alcanzar. Porque aunque no lo advirtamos, en nuestro acontecer diario, nos enfrentamos a fuerzas instituidas con nuestras logradas fuerzas instituyentes. Logradas, porque son producto de nuestro esfuerzo, de la apertura de lo nuevo que podemos generar en nosotros mismos, cuando nos animamos, no a cambiar la historia, sino a cambiar nuestra propia historia. Cuando podemos corrernos de lo establecido en nosotros, de los roles que nos adjudican y que no nos hacen progresar, cuando no creemos en un destino, en un determinismo, sino que confiamos en lo mucho que se puede hacer por uno mismo y por los demás.
No compremos lo que muchos venden. Salgamos del sentido común, aunque sea por un rato: observemos lo establecido y sus consecuencias. Hagámonos, cada tanto, esta pregunta: "¿Por que esto que es así, no puede ser de otra manera?"

Yeshuá en Getsemaní

Yeshuá en Getsemaní
Óleo (20cm x 30cm) María

Sobre la adaptación pasiva de la realidad de los objetivos (María)

Los objetivos cuando no se alcazan te periguen. Te corren por toda la casa interrogándote qué hiciste por ellos, en qué estás pensando ahora que nada se te ocurre para cumplirlos, porque te parece que ya lo intentaste todo.
Los objetivos fueron una vez sueños que como tales soñamos con tanta alegría, con tanto entusiasmo, pero, fue pasando el tiempo, y se tornaron (los tornamos) grises, los fuimos opacando con la desesperanza. Ay, objetivos...! Recuerdo cuando nacieron, cuando los creé de mi más profunda oscuridad, allá en mi caos ustedes se volvieron luz y cosmos para mi ser que se identificó con ustedes, o ustedes conmigo.
El maestro Pichón decía que había que planificar la esperanza, sí, con cuánto entusiasmo la planificamos vos y yo. Sin embargo, a la esperanza, que es una "esperanza grande" la ataca, la corroe, la desilusión cuando siempre falta, cuando nunca llegamos a ver cumplidos esos objetivos que nos propusimos, que tanto tienen que ver con nuestro ser. Y duele, y no se soporta el dolor.
Me entristezco sin remedio porque los objetivos tienen que ver con los roles, con llegar a desplegarse en la plenitud en lo que uno desea y siente que está llamado a ser. Y uno se siente como un rollo todavía enrollado, que permanece a la espera de desenrollarse para mostrarse y mostrarle a todos lo que uno es: este soy yo, esta es mi creación, esta es mi construción!
Hasta que no pase eso no me siento valorado porque por sobre todo, no puedo demostrarme mi valor, y yo sé que puedo...pero ¿Cómo?
Me pregunto si revisar mis objetivos no es un poco renunciar a ellos. ¿Por qué tengo que examinarlos? Si es lo que yo deseo, lo que yo me propuse allá lejos (qué lejos!) y hace tiempo. Sí...me encapricho con mis objetivos, lo reconozco!
Siento una especie de resignación abalada por "la teoría del mejor de los mundos posibles de Leibniz", pienso que para no sentirme mal con estos objetivos míos no cumplidos, en lugar de problematizar mi situación, lo menos angustiante es creer que ellos están en el plano lógico, que son potencia (qué suerte no se perdieron, en algún lugar están!) pero que lo mejor que puede pasar, vaya a saber por que misterioso designio (y qué bueno porque ya no es mi responsabilidad!) es que no pasen al plano fáctico existencial, y es por eso que no se han cumplido ni se cumplen (qué bien cierra todo! eso debe ser! por favor...que sea eso!)
Pero, se cumplirán? Habrá que planificar una esperanza que tenga que ver con la expectativa de que en algún futuro se realice por fin la mejor combinatoria posible y entonces yo pueda cumplir mis objetivos?
La verdad que no lo sé, pero al menos lo espero y mientras, dejo las cosas como están. O bueno, hago un poco más de lo mismo que ya sé que no da resultado, pero algo hago! Nadie me va a venir a decir que no hago nada!

Fragmentación

Fragmentación
(óleo 20cm x 30cm) María

Mi Yo escondido (María)

Tenía tantas máscaras que, al principio no me reconocía en el espejo. Pero, de tanto mirarme me fui acostumbrando a aquella imagen. Así que fue cuestión de tiempo creerme que el del espejo era yo.
Me olvidé de mí. Me creí mi propia mentira. Durante muchos años me escondí a mí mismo como si sintiera vergüenza del que verdaderamente era. Y en el afán de protegerme, con mi nuevo rostro, de otros, me protegí también de mí. Porque no es fácil ser uno mismo, no es fàcil hacerse cargo de lo que uno es. Parece tenerse más dominio del personaje que de la persona. Mi vida, durante ese tiempo fue un escribir escena tras escena: todo premeditado, nada de sorpresas. Tenía el control.
Recuerdo exactamente el día en que fue preciso utilizar sobre mi cara la primera máscara: fue un día en que me lastimaron tanto que no pude elaborar mi propio dolor. No pude sostener en mi rostro los gestos de la tristeza, las marcas del desamor. Era como estar en carne viva: me quemaba una verdad dolorosa que no esperaba de aquella persona. Recurrí a la máscara para cubrir las llagas, para que no se me viera así: tan vulnerable. Y fue como tener una nueva piel...hasta que ese "como" dejó de serlo. Y entonces fue: tener una nueva piel.
Así, con el correr de los días, a nuevos dolores se sucedieron nuevas máscaras, que en lugar de reemplazar a las anteriores iban colocándose una encima de la otra. En esa vorágine fue que me olvidé de mi verdadero Yo. A veces creía recordarlo...pero siempre advertía que era un Yo falso.
Una mañana sentí nostalgia de mí mismo. No sé bien por qué, pero empecé a recordar cosas de mí. Eran imágenes de Yo en distintas circunstancias. Me puse a llorar y una de las máscaras, la que estaba arriba de todas, se derritió. Y quedó la de abajo, y seguí llorando...y también se derritió con el calor de mis lágrimas. Pasaron algunas horas y no podía dejar de llorar recordando a aquella imagen de mí, que había sido Yo, en algún momento. Me sorprendía el hecho de que ante tal ircunstancia de dolor no sintiera el impulso de recurrir a alguna de esas máscaras habituales que usaba para hacer cesar el llanto, para que se produjera el "stop". Fue una rendición, pero no de resignación. Me rendí a mí mismo.
Liberado de toda acción por reacción, me quedó la libertad de hacer por propia voluntad. Y auqnue no fue fácil me miré al espejo. Lo que ví no era ajeno, no era extraño...era Yo.
¡Quise decirle tantas cosas! Contarle qué fue de mí todo este tiempo. Decirle que me perdonara por no dejarlo ser...que teníamiedo, que lo extrañaba pero que pensaba que ya lo había perdido, que ya no estaba, que ya era tarde! No fue necesario decirle nada...mi Yo, sabía todo. Siempre había estado, escondido, pero expectante. Sobraban las palabras, así que abracé a mi Yo, y fue la primera vez en tantos años que me abracé a mí mismo.

"Versiones"

"Versiones"
Témpera (20cm x 30cm) María